Mamá ocupadísima encuentra algo de alivio
Debbie nunca fue una persona que dejara que el dolor o una lesión se interpusiera en su activo ritmo de vida. Esta ocupadísima mamá es la supervisora en unos grandes almacenes, un exigente trabajo que le impone caminar, doblarse y levantar peso.
Sin embargo en el año 2000 Debbie se enfrentó con un gran obstáculo. Después de levantar y transportar su perro de casi 50 kg, se produjo una lesión que necesitó de una intervención quirúrgica importante. Desafortunadamente la intervención quirúrgica dio como resultado más dolor de lo que podía soportar: un dolor fuerte y constante desde la cintura hacia abajo. “Me estaba volviendo loca, tanto que no podía soportar el dolor y tenía que tomar analgésicos.”
Con la ayuda del Dr. John Givogre, Debbie intentó diversas terapias, incluidas inyecciones para matar los nervios y una fuerte medicación de forma continuada. Las inyecciones tuvieron poco efecto y Debbie quedó frustrada. “Los fármacos me mantenían adormilada. Y no quería estar el resto de mi vida dependiendo de la medicación”.
A continuación el Dr. Givogre sugirió la terapia de estimulación medular eléctrica. “Al principio, la idea de tener algo implantado en la médula me parecía extraño. Pero cuando pensé en las ventajas de vivir sin dolor, dije: ¡adelante!"
Al poco tiempo después de la intervención quirúrgica, observó una importante mejoría en su dolor y pudo reducir la medicación de analgésicos en un 75 por ciento, lo que le permitió trabajar casi sin dolor.
Con su neuroestimulador, Debbie toma únicamente una píldora por la mañana y deja que el sistema maneje el dolor durante el resto del día. Luego, apaga el sistema durante la noche. “Ahora no tengo que preocuparme por el dolor. Con el tiempo el dolor te vence. Es algo que dura 24 horas al día, mientras estás de pie, sentado o en cualquier otra posición. Mi neuroestimulador enmascara el dolor hasta un punto en el que casi puedo vivir sin medicación”. Ahora Debbie ha vuelto a practicar la jardinería, a cocinar y lleva un ritmo de vida normal junto a su marido, Al y sus dos hijos, Christopher y Jason.
Cuando se encuentra con otros pacientes con dolor crónico, Debbie explica su éxito. “Lo recomiendo sinceramente. He charlado con personas que sufren de dolores y están pensando en la opción de la estimulación medular eléctrica y les digo que no tengan miedo. Una vez que pasa el ligero e inicial dolor derivado de la intervención, puedes notar el alivio que se produce”.