Casi desde su fundación, 1885 en Benaguacil (Valencia), las HH. Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia han dirigido, hasta el proceso de Transferencias, los principales centros de protección y reforma a nivel nacional. En la Comunidad Valenciana, tierra de su Padre Fundador, Luís Amigó, nacido en Masamagrell Valencia, las Terciarias Capuchinas dirigen cinco centros de acogida de menores: dos propios y tres de la Generalidad Valenciana (Consellería de Bienestar Social).El centro de Acogida Plana Baixa, perteneciente a la Generalitat Valenciana, es un centro abierto, de atención integral y carácter educativo, para niños/as y adolescentes en situación de riesgo o desamparo (guarda o tutela), que se encuentran privados de un ambiente familiar idóneo.Atiende a los menores, entre 6 y 17 años, de la comarca de la Plana Baixa, siendo flexible este criterio, en función de la demanda de internamiento. Este centro, atiende las situaciones socio-familiares caracterizadas por el abandono en los ámbitos asistenciales, educativos o de relación, por ausencia de familiares o inhibición de responsabilidades; situaciones con graves carencias afectivas, sociales y familiares; situaciones o procesos de violentación del menor, tanto físicas como psicológicas; menores en contexto gravemente carencial que impide el desarrollo armónico de su personalidad, y situaciones que requieren una protección específica, (y no son viables los recursos de Servicios Sociales Generales), tales como ayuda familiar o familias educadoras.”Las familias y los menores con los que trabajamos”, comenta Regina del Peral, directora del centro, funcionaria de la Generalitat Valenciana y miembro de la Congregación de las HH. Terciarias Capuchinas “nos enseñan cada día el drama que supone una vida desordenada, sin valores, sin límites, sin esperanza, sin ilusión y por tanto infeliz, cuando la FELICIDAD es la máxima aspiración que Dios puso en el corazón de cada persona”.Los menores en edad escolar, están ubicados en los distintos colegios públicos e instituto del municipio; los mayores de 16 participan en los programas de garantía social de las Escuelas Taller y empresas de empleo de la zona.“Nuestro reto”, comenta Regina del Peral, “es anunciar a Jesucristo a través del ejercicio de la misericordia entrañable y la ternura de Dios, como nos enseñó nuestro Padre Fundador, Luis Amigó, con los mas pequeños y desfavorecidos de nuestra sociedad".No cabe duda que el trabajo diario que se desarrolla en Plana Baixa no está execto de dificultades: “tratamos de educar a los menores en valores, poner límite al comportamiento, integrar y normalizar, en la medida de lo posible: para nosotras NO todo vale”. Pero también hay compensaciones: “la entrega generosa, gratuita e incondicional, en nombre de Jesús, con los que no te pueden devolver nada, la satisfacción del trabajo bien hecho, la recuperación e integración de estos niños en su familia y en su entorno sociolaboral, porque son muchos los que lo consiguen”.“Como comunidad, nos sentimos Iglesia, comprometidas en la tarea de anunciar y encarnar a Jesucristo en nuestra sociedad, en la historia de cada persona, con una nueva forma de SER, AMAR y COMPARTIR. Colaborando así en la construcción de una sociedad mas humana, solidaria, justa y fraterna”
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