lunes, 8 de junio de 2009

Historias reales


Juan Francisco, el menor de seis hermanos, nace en un pueblo de Málaga, y entra en contacto con los Salesianos desde muy joven, para buscar una educación más exigente. En La Antequera comienza a empaparse del estilo de vida de la congregación, y empieza a dar salida a una vida espiritual que ya le habían inculcado sus padres, mediante devociones como el rezo del Rosario en familia. Los años de bachillerato los pasa en Ronda, donde su implicación con la obra de San Francisco de Sales es cada vez mayor “Nuestro tutor nos implicaba mucho en actividades y en grupos cristianos”. Tanto es así, que a los 16 años considera la vocación religiosa. Una decisión que apoyan en su hogar :“Una familia cristiana, como la mía, es la base de una decisión como esta”. En agosto pasado, tras algunos años dedicados a la Pastoral Juvenil en su antiguo colegio en la Antequera, tomó posesión como párroco en Jaén. Se ha encontrado una parroquia “muy viva”, pero reconoce que su labor “ahora es mucho más compleja”, ya que “una parroquia no tiene horarios”. Juan Francisco tiene una parroquia “muy activa”, que, además de la tarea habitual con la celebración de los sacramentos y la catequesis, coordina actividades muy distintas, como un centro de día, en el que colaboran, la Fundación Proyecto San Juan Bosco, de ayuda a marginados, inmigrantes y colectivos minoritarios y las actividades que Cáritas desempeña en la ciudad andaluza. Junto a Juan Francisco, hay otros tres sacerdotes en la Parroquia de San Juan Bosco, y un Salesiano-coadjutor, la figura que el santo pensó para incluir a los laicos en el apostolado de su orden.

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