Como presidente de un grupo de empresas de manufacturas, Pat vuela con regularidad dentro de los Estados Unidos , México y Europa. Un día normal comienza para él a las 5:00 am con una sesión de ejercicios de 45 minutos en el gimnasio del hotel. Jamás pudo imaginar que su vida fuera a cambiar permanentemente.
Tras sufrir dolores de espalda, Pat sufrió lo que él mismo describe como dos intervenciones quirúrgicas rutinarias de espalda, una en 1982 y otra en 1991. Su vida continuó de forma habitual hasta el verano de 1999, momento en el que el dolor de espalda creció enormemente y afectó por completo su vida normal. Pat no podía estar sentado en un avión durante periodos prolongados debido al intenso dolor en la espalda, dolor que llegaba hasta las piernas. Tras un año de soportar el dolor, se vio forzado a una jubilación anticipada.
Pat consultó a numerosos médicos en la zona del Sudeste de los Estados Unidos, soportó multitud de pruebas y probó diversos tratamientos, sin encontrar alivio en ninguno. Finalmente, se le diagnosticó daños en los nervios debido a una mielografía, un tipo de radiografía empleada para diagnosticar trastornos de la médula, médula espinal y nervios circundantes.
A Pat se le dijo que la única opción para encontrar alivio era la medicación analgésica y que debería probar un nuevo fármaco no adictivo. Inicialmente, Pat comenzó con una receta de 10 miligramos de analgésico. Tres años más tarde la dosis había subido hasta los 300 miligramos al día. Frustrado con esta medicación y convencido que existía otra alternativa, buscó una respuesta a su dolor crónico.
Irónicamente, tras años de buscar por todo Estados Unidos una mejor opción de tratamiento, Pat encontró alivio cerca de su casa. A su mujer, Joanie le presentaron al Dr. Mike Barile, especialista en dolor cuya consulta estaba cerca del propio médico de Joanie.
El Dr. Barile sugirió a Pat que contara como posible opción la estimulación medular eléctrica (EME). “Me ofreció un 80 por ciento de posibilidades de reducir un 50 % del dolor”, comentó Pat. “Como hombre de negocios, esos números son difíciles de rebatir. Y en ese momento ¿qué podía perder?”
En Diciembre de 2002, el Dr. Barile me implantó un sistema EME de prueba. Poco después, Pat recibió un sistema permanente. Pat batió los registros propuestos por el Dr. Barile, el estimulador le proporcionaba un 98% de alivio. Un año después del implante, Pat comenta, “¡Estoy hecho un chaval!”
Se apuntó a clases de golf y se hizo cargo del parking en el Torneo de Golf Greg Norman. Con la ayuda del estimulador pudo aguantar en pie 10 horas al día durante los 5 días del torneo.
Ahora Pat y Joanie vuelan con frecuencia para visitar a sus 7 hijos y 24 nietos. Pat bromea respecto de una ventaja adicional del estimulador: “¡En los aeropuertos, pasamos directamente a la primera fila de la línea de seguridad!”
Para todos aquellos que hayan pensado en la terapia EME, Pat comenta, “No es un remedio universal. Pero los pacientes que sufren de dolor crónico cuyos estados no pueden mejorarse con la cirugía se deben a sí mismos el investigar otros tratamientos, particularmente si les dicen que, como me pasó a mí, los fármacos son la única opción”.
“El testimonio anterior es la experiencia personal de esta persona. Es un resultado individual y no pretendemos que sea representativo de la experiencia que todos o la mayoría de los pacientes logran, además de no ser indicativo de futuros estados o experiencias satisfactorias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario