lunes, 8 de junio de 2009

Historias reales

LA VERDAD

-Mire, yo tenía todo, fama, dinero y una familia perfecta. La llegada de nuestro hijo a nuestras vidas nos hizo felices a mí y a mi esposa. -Pero una tarde enfermó de repente, fuimos al mejor hospital a ver a los mejores doctores, nada. Su enfermedad era extraña y poco se puso hacer por él. Mal congénito dijeron los doctores, y su muerte nos devastó. Un silencio se hizo presente hasta que volvió a hablar. -Bien, pero como ha usted investigado, aun después de su muerte continué trabajando, no di entrevistas al respecto pero continué en el medio. -A ella le afectó más, y yo no supe darle consuelo. Me refugié en el trabajo y me perdía por meses en las grabaciones. -Obsesionado para no pensar y recordar el suceso. -Por eso, por ese abandono, no la culpo que me haya engañado con alguien más. Apuró de un trago su cerveza e hizo la seña al cantinero que sirviese la siguiente ronda. -Lo supe por ella y créame que tuve ganas de matarla- dijo Luis –pero a final de cuentas no pude hacerlo.. pero también me di cuenta que a pesar de sus súplicas no podría seguir con ella. -Hicimos un pacto, yo me alejaría de los medios, no diríamos nada, ella se iría a otro país con sus padres y así quedó todo. Luego de un rato prosiguió, fumando su último cigarro. -Nada me costaba decir la verdad, que ella había sido infiel y sacarlo a la prensa la cual me viene valiendo un soberano cacahuate, pero no pude. La amaba demasiado -Es por eso que no puedo volver allá, la ausencia de mi hijo y de mi mujer en ese lugar me volvería loco, bueno más loco que ser un ermitaño de las montañas. El director comprendió todo. Y ahora habló él. -A través de mi investigación, de buscarlo por tanto tiempo creí que llegaba a conocerlo, que conocía cada faceta suya como persona y como actor, nunca pude imaginarme lo sucedido. -Y créame que lo entiendo, yo creo que no tendría el valor suficiente para aguantar un amor infiel a mi mujer. -Lamento que con éstas preguntas le haya traído malos recuerdos. -Y pues, ya no lo molesto más con el guión, aunque sé que luego de lo ocurrido, no creo que pueda hacerlo. -Exacto mi amigo- dijo el director –no podría hacerlo ya que en resumen el guión de la película es lo que usted me ha contado y si me atreviese a hacerlo, el recuerdo de su historia sería un peso difícil de quitar. El actor respondió: -Con lo que no estoy de acuerdo es con el final, eso de dejarse morir en un pueblo alejado de Dios como que no.. -Quien sabe, tal vez regrese a la cuidad, o me vaya a Europa o inclusive vuelva con mi mujer.... porque Uno nunca Sabe! Dice el Principito.

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