En una cabaña humilde, con el fogón apagado y fumando unos de sus pocos cigarros, el actor vio a alguien extraño aproximarse a su choza. Al principio pensó que por su equipaje, era uno de los muchos viajeros locos que se internan en los bosques en busca de su paz interior o de parejas que buscan el desenfreno al aire libre. Pero éste venía solo. Y su penoso andar lo hizo ver que era un citadino -A quién buscas? Rugió su voz al tenerlo al alcance de su voz – a Luis Miranda, respondió el director que con a contraluz no podía identificar a la persona dentro de la habitación y menos en esa penumbra de adentro. -No lo conozco, responde. –bueno, ese es su nombre artístico, sus amigos amigos le decían el peyote (dato que le pasó la amiga de él). -Carajo Carolina! Murmuró el maduro actor.. Y sin dejar de mostrar su enfado salió de la choza para dejarse ver. -El peyote ha muerto -dijo muy serio e hizo una pausa- Lo que está de moda es la marihuana y la coca. El cineasta rió bastante con la ocurrencia, ya que lo había reconocido al salir él y cómo no hacerlo luego de ver sus fotos y películas durante casi un año! -A que vino usted? -Disculpe, primero déjeme presentarme mi nombre es.. -Ya sé quién es, yo le pregunté a que vino usted- respondió secamente Luis Ante tan mala cara, el director tuvo que cambiar su estrategia. -Bien, tendré que decirle al grano, tengo un libreto aquí que quisiera que.. -Quisiera o quiere? -Caray! Pensó el dire, bueno esta bien quiero que lo lea y analice y vea si usted pudiera hacer la película. -Bien, déjelo ahí en la mesita, ahorita no es hora para andar leyendo. Además hay que trabajar! Se incorpora y se dirige a las casas de las buenas personas del lugar. Y es en este momento que al actor tiene un gesto amable con el viajero: -Si gusta puede usted venir director Agustín Chávez.
lunes, 8 de junio de 2009
Historias reales
EL ENCUENTRO
En una cabaña humilde, con el fogón apagado y fumando unos de sus pocos cigarros, el actor vio a alguien extraño aproximarse a su choza. Al principio pensó que por su equipaje, era uno de los muchos viajeros locos que se internan en los bosques en busca de su paz interior o de parejas que buscan el desenfreno al aire libre. Pero éste venía solo. Y su penoso andar lo hizo ver que era un citadino -A quién buscas? Rugió su voz al tenerlo al alcance de su voz – a Luis Miranda, respondió el director que con a contraluz no podía identificar a la persona dentro de la habitación y menos en esa penumbra de adentro. -No lo conozco, responde. –bueno, ese es su nombre artístico, sus amigos amigos le decían el peyote (dato que le pasó la amiga de él). -Carajo Carolina! Murmuró el maduro actor.. Y sin dejar de mostrar su enfado salió de la choza para dejarse ver. -El peyote ha muerto -dijo muy serio e hizo una pausa- Lo que está de moda es la marihuana y la coca. El cineasta rió bastante con la ocurrencia, ya que lo había reconocido al salir él y cómo no hacerlo luego de ver sus fotos y películas durante casi un año! -A que vino usted? -Disculpe, primero déjeme presentarme mi nombre es.. -Ya sé quién es, yo le pregunté a que vino usted- respondió secamente Luis Ante tan mala cara, el director tuvo que cambiar su estrategia. -Bien, tendré que decirle al grano, tengo un libreto aquí que quisiera que.. -Quisiera o quiere? -Caray! Pensó el dire, bueno esta bien quiero que lo lea y analice y vea si usted pudiera hacer la película. -Bien, déjelo ahí en la mesita, ahorita no es hora para andar leyendo. Además hay que trabajar! Se incorpora y se dirige a las casas de las buenas personas del lugar. Y es en este momento que al actor tiene un gesto amable con el viajero: -Si gusta puede usted venir director Agustín Chávez.
En una cabaña humilde, con el fogón apagado y fumando unos de sus pocos cigarros, el actor vio a alguien extraño aproximarse a su choza. Al principio pensó que por su equipaje, era uno de los muchos viajeros locos que se internan en los bosques en busca de su paz interior o de parejas que buscan el desenfreno al aire libre. Pero éste venía solo. Y su penoso andar lo hizo ver que era un citadino -A quién buscas? Rugió su voz al tenerlo al alcance de su voz – a Luis Miranda, respondió el director que con a contraluz no podía identificar a la persona dentro de la habitación y menos en esa penumbra de adentro. -No lo conozco, responde. –bueno, ese es su nombre artístico, sus amigos amigos le decían el peyote (dato que le pasó la amiga de él). -Carajo Carolina! Murmuró el maduro actor.. Y sin dejar de mostrar su enfado salió de la choza para dejarse ver. -El peyote ha muerto -dijo muy serio e hizo una pausa- Lo que está de moda es la marihuana y la coca. El cineasta rió bastante con la ocurrencia, ya que lo había reconocido al salir él y cómo no hacerlo luego de ver sus fotos y películas durante casi un año! -A que vino usted? -Disculpe, primero déjeme presentarme mi nombre es.. -Ya sé quién es, yo le pregunté a que vino usted- respondió secamente Luis Ante tan mala cara, el director tuvo que cambiar su estrategia. -Bien, tendré que decirle al grano, tengo un libreto aquí que quisiera que.. -Quisiera o quiere? -Caray! Pensó el dire, bueno esta bien quiero que lo lea y analice y vea si usted pudiera hacer la película. -Bien, déjelo ahí en la mesita, ahorita no es hora para andar leyendo. Además hay que trabajar! Se incorpora y se dirige a las casas de las buenas personas del lugar. Y es en este momento que al actor tiene un gesto amable con el viajero: -Si gusta puede usted venir director Agustín Chávez.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario