“Transformar tu cuerpo. Agudizar tu mente. Superar tus límites.” Esa es la llamada para reclutamiento del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Mark respondió a esa llamada y sirvió con orgullo a su país durante más de 15 años. Como sargento de artillería de los Marines, Mark mantuvo su cuerpo en las mejores condiciones físicas. Además de cumplir con sus tareas diarias, las cuales implicaban la manipulación de pesadas cargas, corría entre 8 y 10 km al día, jugaba al golf y pertenecía aun equipo de softball de los Marines. Eso hasta que se lesionó la espalda y ya no pudo hacer esto sin la ayuda de los analgésicos. Mark comenta que debido al nivel de dolor que experimentaba, apenas podía ponerse en marcha.
En 1989 Mark aceptó el retiro médico del Cuerpo de los Marines y comenzó una nueva misión: encontrar alivio para su dolor. Durante la siguiente década, se sometió a dos intervenciones quirúrgicas de espalda, una fusión ósea y tomó infinidad de analgésicos. Mark encontró algo de alivio con todas ellas, pero de poca duración.
Mientras se encontraba en el hospital para veteranos del ejército, Mark conoció a dos médicos, el Dr. Christian Schlicht y Dr. Charles Pace, a quienes él llama héroes. Recuerda que los doctores Schlicht y Pace fueron atentos y realmente escucharon lo que tenía que decir sobre el dolor que le afectaba. Tras intentar varias opciones de terapias menos invasivas, sus “héroes” médicos le hablaron acerca de la estimulación medular eléctrica (EME).
Mark recuerda que estaba listo para probar cualquier cosa que evitara otra intervención quirúrgica, pero deseaba conocer lo más posible todo lo relacionado con el implante. Realizó una investigación exhaustiva sobre el sistema EME y la forma de implantarlo. Cuando se sintió satisfecho con la información, aceptó una estimulación de prueba para ver si la terapia EME podía resultarle útil.
La primera reacción de Mark durante la prueba: "¡Vaya! Esto funciona”. Cuatro semanas después de la prueba, a Mark se le implantó un sistema EME permanente. Más de 15 años después de que el dolor le obligara a retirarse del Cuerpo de los Marines, comenta Mark, "el dolor ha disminuido un 60%, pero he dejado la medicación en un 90 por ciento. “Ahora puedo dar largos paseos y viajar. Para mí eso es un 100% de éxito. Ya estoy listo para encontrar un trabajo en el que pueda demostrar mi valía de nuevo”.

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