lunes, 8 de junio de 2009

Historias reales

Isabel es misionera de la Fraternidad misionera Verbum Dei. Entró en el Noviciado con 19 años y se especializó en Teología Oriental. Vivió en Rusia 7 años y va y viene siempre que puede. En aquellos años de estudio y de afianzamiento de la vocación, surgió en ella una llamada interior a entregar su vida a Dios y por el Evangelio en aquellos lugares y sitios que aún no conocían a Jesucristo, surgió en ella la vocación misionera. Su congregación la envío a Rusia porque era allí donde más urgía la presencia de la Iglesia: “Me ofrecí para ir a Moscú porque es un destino difícil por las condiciones que supone: el clima, el idioma, la situación social… “Cuando llegó acababa de caer el muro de Berlín. “Lo que más me impresionó fue que las personas tenían cubiertas sus necesidades básicas pero había una increíble sed de Dios. La gente acudía en masa a las iglesias y se leían el Evangelio en busca de respuestas”. Su trabajo estaba centrado, sobre todo, en formar a otras personas para que también ellas pudieran ser testigos del Evangelio de Jesucristo. En aquellos momentos, la búsqueda de respuestas era muy grande. Sus encuentros en la mayoría de los casos eran ecuménicos, especialmente, con ortodoxos y protestantes.Actualmente está en Madrid y la mayoría de las actividades que desempeña están relacionadas con los jóvenes a los que transmite su alegría, sus ganas de vivir y su fe.Está deseando poder volver a Rusia: “Es un lugar en el que me siento como en casa y en el que he encajado perfectamente con su manera de entender la vida. Las personas entienden mucho más de lo que se puede expresar con las palabras”.

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